Los derechos fundamentales de todo ser humano (La sanidad, la educación, la justicia, el derecho a una vivienda digna, a sacar adelante a una familia, a aspirar a una justicia real, accesible y gratuita...), nunca deberían ser objeto de negocio, especulación o privatización. Si un gobierno gestiona mal, cámbiese el gobierno. Pero que no se utilice la rentabilidad como argumento para el saqueo de los bienes públicos. Los derechos no tienen precio, ni son negociables.


miércoles, 11 de febrero de 2015

ESTAMOS HASTA EL MOÑO YA

No sé si a vosotros os pasa, pero empiezo a estar ya hasta el moño de Podemos, del portavoz del PP, del PP que no es portavoz, de Monedero, del plasta este de organización del PSOE que será bueno, pero aburre. Del Cayo Lara, que parece que está siempre regañándonos (característica de los líderes de IU, por otra parte, herencia sin duda del Profesor Anguita. Es una pena, porque su parte positiva la malbaratan con esa pose eterna de profesor cabreado. Y no digamos de la señora esa de UpyD que no sabe cómo pillar tajada, ya que no la sacó con el PSOE ni la repescaron en el PP.

Empezamos a estar ya hasta el moño, ¿no?, de que no sepan más que echarse mierda y sacarse los colores. Y para lo que falta hasta las elecciones no nos hacen augurar nada mejor. Es una pena, pues el presunto nuevo estilo en hacer política que esperábamos de los Podemos y Cia se ha convertido en un toma y daca y en un "Tú más" al más puro estilo de colegio bien que nos trajo el mal recordado Aznarín de Perejil.

Unos a otros se acusan de conspiración, y malo es que cuando atacan a un líder este se defiende envolviéndose en banderas: Si atacan a Pujol con sus herencias increíbles, resulta que se ataca a Cataluña. Si atacan a Mas, a la libertad de los catalanes. Si al PP, al bienestar de los españoles (que nunca hemos estado peor que con ellos). Y si atacan a los de Podemos, resulta que es una conspiración contra el pueblo y sus libertades. No quiero pensar si llegan al poder, el que les critique va ser un "contrarevolusionario", con lo que eso implica para los "revolusionarios".

Es una pena que la política nacional haya llegado a ser tan deplorable. No vemos planteamientos serios, programas realizables. De la carta a los Reyes Magos de Podemos a los batacazos con pactos impactables de Pedro Sanchez, alejarse del PP, que es lo que queremos la mayoría que pase, viene siendo tarea heroica, porque en IU no van a quedar gente ni para pelearse entre ellos, que viene siendo su principal distracción. La izquierda en este país tiene mal farío. Se puede decir que es porque no sigue a un cacíque, a lo que la derecha es proclive de natural. Pero, hombre! Un poquito de respeto a lo que el personal quiere en lugar da tanto cainismo en los partidos. ¡Dejadnos un poquito de ilusión!

Lo malo es que hay mucha tendencia al caudillismo, al fanatismo, al seguidismo incondicional. En una sociedad madura apoyar a un partido debe ser una opción meditada, conociendo sus pros y sus contras. Se puede ser simpatizante socialista, por ejemplo, y reconocer cuando Pedro o ZP la pifian. O no ir en contra de Podemos y reconocer que está muy poco clara la relación con el Chavismo y alguna que otra cosa. O ser del PP y reconocer que con esta peña no hay quien pueda ser del PP, por ejemplo. Pero no, resulta que hay demasiados que, del partido que sea, se rajan las vestiduras cuando criticas algo. "Ahora no, es mal momento, hay que ganar", suele ser la base de la reacción. Mentira. Si hay que ganar unas elecciones a base de ser unos más fanáticos que otros, me desapunto. Si ser socialista, podemista, comunista, etc, implica no poder criticar, no poder salirse del argumentario oficial, que me borren. Ya hemos pasado demasiados años de catecismos y doctrinas, de personalismos y de mierdas. Si hay que volver al "amado líder" que no cuenten con nosotros, oiga. Sea con atildamiento de progre de pasillo de facultad o con faja de general victorioso. O con modelito de pija pepera o cachas de madelman televisivo fruto de asesores. 

Y es que el tema no está tanto en el partido que gane las elecciones como en el tipo de sociedad que queremos. La Transición, ese éxito con el que tanto nos han machacado, perdió la oportunidad de hacer una auténtica revolución en España. No hablo de una revolución social, sino cultural, cívica, la de transformar a los españoles en ciudadanos de una democracia, conscientes de sus derechos y deberes como tales, en lugar de súbditos de una monarquía de estética campechana con dominio de las oligarquías de siempre. Perdieron la ocasión los gobiernos que hemos tenido hasta ahora. Claro, llegó Aznar y se acabó la esperanza. Vuelta a la media España contra la otra media, y la política de reproches y mentiras, a la mierda para mantener la mierda. Telecincos, grandes Hermanos, Telediarios amañados, Madrid, Barça, furbo, furbo, toros, peinetas, curas.... Total, un largo camino para no movernos de donde estábamos.

Así que estamos hasta el moño. Queremos que se callen ya, que se dejen de cosas negativas. Que nos digan lo que van a hacer y cómo, pero de verdad. Y que nos den la sensación de que realmente merecen nuestra confianza para encomendarles el país por cuatro años.

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