martes, 23 de junio de 2026

EBDA - ¿Regreso al pasado?

Buenos días. A todos nos gustaría poder regresar al pasado, poder revivir momentos que nos dejaron huella, poder cambiar decisiones, despedirnos de nuestros seres queridos, tratar mejor a aquellos que se nos fueron antes de hora...

Foto de "Joyas valencianas monumentos y edificios notables 1912"

Pero no puede ser, porque el pasado no existe sino en nuestra memoria, en nuestra historia, en la historia general. Es una serie de recuerdos compartidos, no siempre coincidentes en las cosas más personales. Hay pasados objetivos (el derribo de unas murallas, por ejemplo) y pasados subjetivos, pues cada uno pudo vivir cada evento de una forma diferente.

Inauguración de los trabajos del derribo de las murallas en Valencia

No hay una línea en el tiempo a la que podamos volver, ni aunque fuera a mirar. Cuando vemos fotos o vídeos de escenas históricas no estamos volviendo allí, aquello ya no existe, se dispersó como una traca, como un castillo artificial.

Sea de Heraclito o de Cleantes, o una interpretación de Platón, (El río de Heráclito), lo de que no te puedes bañar dos veces en el mismo río está muy bien interpretado. Os lo explico en este artículo El tiempo no existe y refuerzan está idea artículos más científicos como este reciente: ¿El tiempo es una ilusión? Este experimento con un “miniuniverso” profundiza en ello. Vamos a intentar explicarlo un poco más, y para ello imaginemos una fotografía antigua de la plaza de nuestro pueblo, con gente, coches, casas, tranvías y lo que queráis.


Para volver a ese momento histórico tendríamos que recuperar el estado no solamente de las personas que hay en la plaza, sino de los edificios, los coches, las plantas, etc. Pero resulta que cada uno nacemos con nuestra carga de energía (No vamos a volver a la Entropía para no ponernos demasiado físicos), edificios, máquinas y plantas incluidas, y esa energía se va transformando y nos va transformando, seamos personas, animales, cosas, etc. A eso lo llamamos envejecimiento, y nada está libre de él, aunque a distinto ritmo. Los humanos tenemos el nuestro, los animales el suyo, los edificios el suyo, etc. Total, que el momento que nosotros recordamos no es sino un cruce instantáneo de esos envejecimientos. Dos minutos después, esos diferentes estados de cada cosa hacen que sean diferentes. No podemos volver al momento anterior porque ya no existe.

A todos nos ha pasado volver a un lugar del que tenemos muy buen recuerdo y llevarnos un chasco. Las cosas ya no son como eran, la gente no se comporta como esperábamos y nosotros no somos los mismos. Incluso ese recuerdo pudo estar demasiado idealizado.

Es ley universal, desde los microbios hasta las constelaciones todos tienen su envejecimiento, su degeneración energética, caminan hacia la entropía máxima (Segundo principio de la Termodinámica). Los chinos definían la eternidad como el tiempo que tarda un hilo de seda movido por el viento en desgastar una montaña de hierro, pero eso también es finito. Nuestro concepto te tiempo se relativiza, no es lo mismo "nuestro" tiempo que el de una mosca o el de una pirámide, igual que no se vacía igual de rápido un vaso con un agujero en el fondo que un gran pantano que rezume gota a gota.

Pues eso, el pasado al que podemos regresar es el que afortunadamente tenemos captado en los documentos, desde las pinturas rupestres hasta las fotos y los vídeos de nuestros móviles. Aún así, esta objetividad la percibimos aderezada con nuestra subjetividad, nuestros recuerdos y nuestras simpatías. Tan pasado es una foto del Kaiser con sus bigotes que una de nuestros abuelos con sus atuendos de antaño en la playa, nos producen distintas sensaciones. Cada cual, pues, percibimos el pasado de una forma. Pero el pasado no existe, el futuro tampoco y el presente hiperfugaz es la delgada línea que los separa.

Dejamos para otro día la causalidad, otro tema interesante y muy relacionado con esto y los viajes en el tiempo. Tendremos que estudiar ese tema.

Espero que os haya parecido interesante. Disfrutad de vuestro ahora porque ya no se va a repetir. Ese beso, ese baño, esa comida con los amigos, esa cerveza fresca cuando hace calor, ese tiempo con tus hijos, son irrepetibles y si los reproducís serán otros. Actualizando la frase: "No te puedes comer dos veces el mismo bocata de calamares". La entropía nos persigue.

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Un tanque de siete pesetas

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