Los derechos fundamentales de todo ser humano (La sanidad, la educación, la justicia, el derecho a una vivienda digna, a sacar adelante a una familia, a aspirar a una justicia real, accesible y gratuita...), nunca deberían ser objeto de negocio, especulación o privatización. Si un gobierno gestiona mal, cámbiese el gobierno. Pero que no se utilice la rentabilidad como argumento para el saqueo de los bienes públicos. Los derechos no tienen precio, ni son negociables.


sábado, 30 de enero de 2010

Gracias por vuestros correos

Me encanta que os gusten estos relatos. ¡Gracias por decírmelo!. Halaga mi vanidad de autor. En realidad, el objetivo de un blog es compartir, y es genial poder compartir con vosotros no ya los relatos, sino los sentimientos que hay detrás. Pongo algunos en valenciano, pero como también tengo lectores de Latinoamérica, el que queráis os lo pongo en castellano también.

Os extrañáis de que un físico-informático disfrute escribiendo. ¿Por qué? Hemos de volver al concepto global de persona y lo lamentable es que parezca que hay que especializarse en solamente una cosa. La Física, para aquellos que tan profundamente la amamos, deviene en un camino filosófico, una forma de ver el mundo. Y la informática no es más que una ingeniería, un instrumento. Y en ella se plasma perfectamente la futilidad y la veleidad de la soberbia de los pseudocientíficos actuales, convertidos en proletarios de la tecnología. ¿Cuando se ha visto un ingeniero tan mal pagado, un trabajador super-cualificado a quien se menosprecie tanto hoy día como a esos chavales que han quemado horas y estudios y cuya valía se ignora por culpa de tanta mentecatez entelevisionada que asocia la informática a los estereotipos o piensa que ser un buen informático es teclear rápido, conocer chorradas o hablar raro?

Tenemos una subversión de valores. Una sociedad que desprecia lo importante, como el trabajo y el estudio, valora lo aparente y vota a niños bien que se gastan nuestro dinero en chorradas en vez de crear vertebración y estructuras para una sociedad decente, permanente y estable. Vivimos en campañas de cuatro años, cara al voto, unos y otros. Y mientras tanto, la sociedad se descompone derrochando en espumas y ruido.

La reflexión está mal vista. La crítica lúcida, el ejercicio de la libertad de expresión, hace que los soplagaitas te miren alucinados porque te atreves a pensar en voz alta. ¡Cuanta mediocridad!.

Afortunadamente, nos queda Internet para comunicarnos. Pero le tienen miedo, quieren controlarla. Ningún poder quiere pensadores independientes. Te miran bien cuando le das caña al contrario, pero se mosquean cantidad cuando se ven en la foto. Pensemos, hablemos, critiquemos, digamos. Saquemos los colores a tanto pelota, a tanto criticador de pasillo que luego no se atreve a hablar en publico. Me niego a aceptar que los ideales que teníamos hace cuarenta años hayan sucumbido. Ni ellos, ni nosotros, oigan. Seguimos aquí y tenemos cosas tan importantes como aquel DIGUEM NO, de Raimon. Nosaltres no som d'eixe món.

Salud y libertad, compañeros. Disfrutémoslas y ejerzámoslas.

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