Los derechos fundamentales de todo ser humano (La sanidad, la educación, la justicia, el derecho a una vivienda digna, a sacar adelante a una familia, a aspirar a una justicia real, accesible y gratuita...), nunca deberían ser objeto de negocio, especulación o privatización. Si un gobierno gestiona mal, cámbiese el gobierno. Pero que no se utilice la rentabilidad como argumento para el saqueo de los bienes públicos. Los derechos no tienen precio, ni son negociables.


lunes, 18 de junio de 2018

Un viaje a china - Comedores, comidas y cenas

Buenas noches de nuevo.

Continuamos con el viaje a China y hoy toca hablar de los comedores, las comidas y las cenas. Si os queréis ambientar y recordar lo publicado está en este Enlace a las entradas anteriores. Vamos al tema.

No hemos guardado relación que nos permita identificar dónde comimos cada día. Es una información que deberíamos haber tenido, la relación de lugares e incluso ubicación, pero el desarrollo fue el siguiente:

El primer día nos sorprendió que nos llevaran a una especie de salón de bodas, bautizos y comuniones de esos que abundan en los alrededores de cualquier ciudad. En el "Plan de viaje" que recibimos figuraba escuetamente "comida (o cena) en restaurante". Y así como los hoteles estaban perfectamente identificados, incluso con su web en la que podías situarlos y cotillear, aquí no. Literalmente, nos llevaron a donde quisieron, pues la planificación fue por la corresponsal china.


Al principio nos chocó la cosa: Trayecto en autobús, que nos permitía ver las calles de Pekín, comida en salón de este tipo con mesa grande y plataforma giratoria en el centro. Variedad de platos, todos chinos, claro.

Lo primero que te dicen es que la primera bebida es gratis. Pero ojo, la primera bebida es "un vaso de... " y te ponen agua, cerveza o lo que pidas, dentro de un orden. Iremos viendo que el tamaño de los vasitos va variando, luego lo incluido en "gratis" es relativo.

Si quieres más cerveza, por ejemplo, la tienes que pagar. El precio variaba según el sitio, entre 6 y 15 yuanes. Barato para nosotros (1 EUR = 7,47460 CNY a fecha de hoy), pero para ellos más significativo, claro. Lo primero que nos llamó la atención es la desconfianza: Te traían la botella, pero prácticamente no la soltaban hasta que les dabas la pasta. (Si queréis, aquí tenéis más información sobre el yuan chino). Lo positivo es que las botellas eran de más de 500 cc, en algunos casos de volúmenes extraños, como 625 cc. O sea, que había bastante.

El servicio engañaba: A la entrada te esperaban sonrientes unos cuantos, en ocasiones alineados y uniformados. Pero en cuanto empezaba la marcha desaparecían, y era bastante difícil que te hicieran caso. Inglés no sabían, y el guía tenía que mediar, porque aquellas/os no se enteraban, y bien se enfadaban o se iban. O ambas cosas. Llegamos a la conclusión, tanto con camareros como con muchos de los empleados de hotel, en que cuando les preguntas o pides algo te miran, sonríen y luego hacen lo que les da la gana. Y es que no entienden castellano, pero inglés tampoco. De eso de que con el inglés se va a todas partes os podéis desengañar.

Otra cosa que nos llamó la atención es que se chillaban. Podías estar hablando tranquilamente con tus compañeros de mesa mientras una camarera te servía cuando empezaba a gritar a tu oído de forma ensordecedora. Y es que se comunicaba con la cocina, que podía estar varios pasillos más allá. Las conversaciones entre ellas (generalmente eran féminas) rebosaban decibelios, con caso omiso de nuestra sensibilidad como clientes. Claro, que los comensales allí aportan su griterío correspondiente, y están acostumbrados a eso.

Primero lo que te ponen es picante, ojo. O primero te ponen el picante, lo que quieras. Es para que pidas más bebida. Pagando previamente, claro, pero no te explican nada, así que la determinación de lo que pica o no lo teníamos que hacer los voluntarios pues había personas que no lo admitían. En realidad, es poco fiable su concepto de picante con respecto al nuestro, de todas formas.

La cerveza es buena, y es barata. Lo difícil es que te la pongan fría. En ocasiones vimos cómo tenían que salir a comprar porque simplemente no tenían en el "restaurante". Y es que ellos no beben nada frío. Eso sí, durante toda la comida tienes té todo el que quieres (normalmente, de Crisantemo)

La cosa fue cambiando cuando salimos de Pekin. Nuestro viaje se iba apartando de lugares frecuentados por turistas occidentales, y saturados por el turismo interior, que proporcionalmente oculta este. Al principio nos lo tomamos deportivamente, pues era una ocasión de ver la "china auténtica". Pero pronto llegamos a la conclusión de que el guía nos estaba llevando a los comedores que más le beneficiaban (a él o a su organización), y que estábamos perdiendo tiempo de viaje en desplazamientos sobrevenidos y mucha calidad en comidas y cenas quizás por un excesivo afán de beneficio de los agentes allí, y por un descuido o dejación de los organizadores en Valencia.

Fuera de Pekin y pasado Xian las ciudades restantes están más apartadas de los circuitos turísticos.
Entramos en alerta el segundo día, que nos recogió en la estación de Xian el nuevo guía que nos acompañaría durante el resto del viaje. Ya en el autobús empezó a anunciarnos y a ponernos por las nubes una cena con actuaciones, cosa que nos recordó las famosas cenas medievales de Alfaz del Pi o los tablaos flamencos varios. Una turistada, vaya. Como ninguno entramos en el tema, y le dijimos que a eso no íbamos, se amoinó él y se amoinaron los del comedor de destino, que nos tuvieron que habilitar un salón desde el que no se viera la antedicha actuación.
Como veis, los salones son inmensos. Las celebraciones han de ser masivas.
A partir de ahí nos encontramos con diferentes lugares para comer y/o cenar, puesto que en alguno repetimos. Los había decentes, en los que podías comer con una cierta garantía de higiene, salvando en algunos casos el acceso a los servicios, que eso es otro artículo. Otros aparecían como correctos hasta que te fijabas en el empapelado del salón o en los chorretes del aire acondicionado, sin limpiar desde las primeras dinastías. Y también hubo alguno en el que, por ejemplo, en medio del WC de caballeros había abandonado un sillón desvencijado y roto, y es que la ventana, abierta, daba paso a un vertedero inmundo. Imaginad que no quisimos ni mirar a la cocina al volver al comedor. Toda una experiencia.
Una forma de presentar la pasta que a mi me resultó muy poco apetitosa.

Con ojitos de bichito y todo. Era pasta, tranquilos.
En cuanto al ambiente, en la mayoría de ocasiones nos ponían en reservados donde los trece componentes del viaje cabíamos en una mesa o en dos, según tamaño. En otra ocasión compartimos reservado, separados por un biombo, con un grupo de aborígenes cuyo escándalo mayúsculo nos dejó mareados. Y en otras compartíamos gran salón. Y en estos era admirable ver cómo ellos dejaban las mesas y el suelo alrededor. Por decirlo suavemente, su concepto de la higiene es muy diferente al nuestro. Mucho. Hay que decir, en defensa del pueblo chino, que por aquí tampoco nos quedamos cortos si atendemos, por ejemplo, a las fiestas de nuestros queridísimos estudiantes (Universitarios entre mierda) o cómo dejamos los valencianos la Plaza del Ayuntamiento tras una mascletá. (Entradas sobre Fallas). Y no se puede alegar la diferencia cultural, no vayamos a ver la paja en ojo ajeno.

Volviendo a las comidas, acabamos hasta el gorro pues el menú era prácticamente el mismo: Muchas cosas, variadas, sí, pero siempre las mismas. Al final acabas añorando el bocata de chorizo. ¿Y el pescado del Rio Amarillo? (O de donde fuere) Solamente con pensar los millones de personas que viven en la orilla de ese río y la escasez de depuradoras, pues se le va a uno las ganas de pez. Probé uno una noche y no estaba mal. Sobreviví, y me prometí no someterme a tales peligros nunca más. Lo que hace el hambre.
Esto también era pasta, representando ranas.
Ideal para quien coma ranas.
Otro tema destacable es el de los palillos. Para los que somos muy burros con ellos y no nos aclaramos en ocasiones era muy difícil conseguir cubiertos. simplemente, no tenían y al final nos conseguían cualquier aproximación. O sea, que si queréis internaros por la China profunda ya podéis ir aprendiendo.

Conclusión: Acabamos el viaje convencidos de que habíamos sido utilizados malamente y de que habíamos perdido tiempo de desplazamiento en ir a sitios muy mejorables. De hecho hubo quienes en alguna ocasión se buscaron la cena por su cuenta y hallaron mejores restaurantes y más baratos en las cercanías de los hoteles. O sea: Si vais a ir en un viaje organizado a China procurad que vuestra agencia controle bien a los corresponsales allí no vaya a ser que acabéis pensando que con el dinero pagado hubierais podido comer mucho mejor y en mucho mejores sitios. De hecho, ha habido quien al regreso ha presentado reclamaciones formales y otros que lo almacenamos en nuestro corazoncito viajero para futuras ocasiones. Siempre se aprende. Como parte positiva, la vivencia en "auténticos" comedores de la "auténtica china", y ver de paso desde las ventanillas del autobús las auténticas calles. En fin, una experiencia muy interesante.

La penúltima noche en Pekín (la última iba a ser demasiado apretada por los horarios de retorno) tuvimos la típica cena del Pato Laqueado. Aquí el sitio estaba bastante bien y podíamos ver cómo nos hacían el pato y todo. Veréis que muy pulcramente, con guantes y mascarilla.





Luego, para comernos el pato nos sacaron unas tortitas y unas salsas, y una joven con cara de no muy buen humor empezó a enseñarnos cómo se hacían los rollitos de pato laqueado hasta que se cansó y nos dejó con el tema. Al final, como buenos españoles, hicimos lo que quisimos.





Y para terminar un vídeo curioso sobre cómo hacen la sopa de pasta, los tradicionales "Fideos". No es Kebab, no. Es pasta.


En cualquier caso la experiencia en general es interesante. Debe serlo más para el que le guste la comida china, aunque tanta repetición cansa al más forofo. Y hablo de lo que nos dieron, que imagino que serán platos pensados para turistas. Juzgamos sobre lo que conocemos, con el máximo respeto al resto.

Espero que os haya resultado interesante esta panorámica y no tengo duda de que en China hay excelentes restaurantes, excelente comida y gente muy aseada, ojito. Cada uno cuenta la misa por lo que ha visto. Mi agradecimiento especial al resto de compañeros de viaje que han aportado sus fotos y vídeo para enriquecer este texto.

En la próxima entrada hablaremos de los guerreros de Xian. Eso sí que mola.

domingo, 10 de junio de 2018

Un viaje a china (2) - Tren a Xian

Buenas noches a todos.

Continuamos con las etapas del viaje a China y esta entrada es continuación de las que podéis ver en este Enlace a las entradas anteriores, que ya os pongo el genérico porque van siendo cada vez más y no hay que ser reiterativo.

Pues visitado el Templo del Cielo nos llevaron a comer (y fijaos que os digo nos llevaron). Como os dije, trataré el tema de las comidas, cenas y comedores en un monográfico en la próxima entrada, como denominador común de todas las etapas. Total, que después de comer autobús y a la estación.

Estación Oeste de Pekín
El viaje que vamos a hacer  es este: Beijing-Xian en tren-bala. En realidad es una especie de AVE un poco más estilizadito. Los chinos dicen, claro, que es el que más corre del mundo, pero nuestro AVE corre más. Yo no vi pasar a este en todo el trayecto de 258 km/h, y eso que va siempre sobre plataforma elevada, que según nuestro docto ingeniero de caminos que teníamos en el grupo es más estable y segura.

La Estación Oeste de Pekin es una enormidad. Muchos aeropuertos europeos son seguramente más pequeños. Por supuesto, el autobús nos tiene que dejar lejos, no sea que lo tengamos fácil, y allá vamos como aquel que dice a trapo sacao por entre miles de chinos y pasillos largos. Controles como si fuera un aeropuerto. Eso sí, como tienen experiencia en ser muchos lo tienen muy organizadito, y hay muchos uniformados para dirigir los flujos de la marabunta (no hay colas, olvidaros, hay enjambres).

La estación oeste. No penséis que normalmente hay tan poca gente, nosotros pillamos más

Hay que cogerlo con tiempo: Colas para los controles, pasillos, al fin una inmensa sala de espera y unos "Toilettes" (aquí se llaman así, ojo) y a esperar a que llamen. Y cuando llaman: ¿Os imagináis la salida de la Plaza del Ayuntamiento en Valencia después de una mascletá de un día importante? Pues más gente, más desordenada y con maletas. Y con maletas y todo se cuelan tranquilamente. Entre tu maleta y tu pueden incrustarse en un momento unos cuantos centenares de chinos con maletas y familia. Espectacular y un tanto agobiante, la verdad.

Astutamente, como os decía, unos uniformados no permiten la entrada en los andenes hasta que los pasajeros llegantes los han vaciado (eso pasa también aquí). Y dicho lo cual, al tren. El procedimiento es el mismo que con el AVE: Buscar el vagón y buscar el asiento. Y colocar las maletas donde puedas.


Afortunadamente llevamos billete de primera, lo cual hace que el vagón sea más cómodo que en nuestro AVE-turista. Hay una clase segunda, que es la que sale en el vídeo, a tope, y una clase más reducida superlujo guay del paraguay, en la que durante todo el viaje un pobre señor intenta dormir en una butaca luxury mientras el resto de paletos visitamos las instalaciones. Cosas de venir de fuera.


Ha sido un acierto elegir el viaje en tren, porque así podemos ver el paisaje, cosa que si hubiéramos cogido el avión no hubiéramos disfrutado. Tampoco os engañéis por la foto, aunque evidentemente la mayoría son cultivos en muchos tramos el "paisaje" está poblado por infinitas torres de edificios de treinta pisos o así, todas iguales, entre la bruma que dicen que es niebla pero es contaminación. Incluso entre esas infinitas manzanas todas iguales de edificios todos iguales (miles, miles) se pueden apreciar centrales térmicas cuyas chimeneas proyectan un bonito humo a las ventanas. Todo un plan de vida ecológico. Y es que las ciudades, con la inmigración creciente de la población rural, están creciendo desaforadamente.

Un viaje en el tren bala

El viaje es cómodo. Continuamente están pasando uniformadas señoritas (chinas, claro) ofreciéndonos en chino cosas que no entendemos. También nos reparten unas bolsitas (de papel, eso está bien)  con una especie de chuches y agua. Sólo me atrevo a probar un plástico que va envuelto en plástico y que sabe a plástico y una especie de tramusos envueltos en explosivo picante que rápidamente hacen necesaria el agua que han repartido. Desisto, e incluso hay alguien que reclama mis chuches para comer más. Hay estómagos para todo.


Hay una cosa que me impresiona, y hay que ver de cerca, y son las dimensiones en y de este país. Por ejemplo, este es el trayecto sobre el mapa de China:


Este es este viaje. 1200 Kms. apenas hemos recorrido un pequeño tramo del país, y ni siquiera llegamos al centro. Ahora mirad:


Si vamos desde Valencia a Fisterra son aproximadamente 1000 Km. O sea, con 1200 nos hemos salido de España.


Nos plantamos en Ginebra y casi nos sobra, tras haber recorrido tres países. Tiene tela.

Aquí tenéis un enlace que os cuenta otra visión del viaje, muy bien explicado: VIAJE A XIAN EN TREN DESDE PEKIN

Llegamos a la Estación Norte de Xian y allí encontramos a nuestro segundo guía, que nos acompañará durante los próximos días. Y un autobús con mejor pinta por fuera que el de Pekín, pero peor por dentro. Menos mal que el chófer era muy agradable.

Empieza mosqueándonos que el guía, en un español más propio de llevar un grupo de hinchas beodos, ya nos empieza a vender  una cena con actuaciones de coros y danzas. Nos huele a turistada y nos negamos, así que nos lleva un tanto decepcionado a cenar al sitio, una especie de gran selón de bodas, bautizos y comuniones con escenario. Nos han tenido que preparar un comedor aparte en el que no veamos las actuaciones. Mosqueo de los chinos, por pérdida de comisiones, seguro. Aquí vemos un tufillo pesetero que nos perseguirá durante el resto del viaje.

Al fin llegamos al Hotel Grand Barony. Recomendable, oiga. Este sí que es un hotel de lujo. Habitación en piso muy alto, baño perfecto, cama comodísima y - lo que más me gustó de los hoteles chinos - un escritorio cómodo y útil, cosa que falla en muchos hoteles occidentales.

Y con esto terminamos nuestro segundo día de viaje. Parece que ya llevemos un mogollón, ¿verdad? En la próxima entrada toca el monográfico de los comedores, las comidas y las cenas y otras cosas al respecto.

Os dejo con un vídeo curioso. Imaginaos la calidad de vida de las casas alrededor de este túnel.


Otra curiosidad: Este es el mismo viaje pero en un tren "normal", todo es cuestión de pasta. Pero no os escandalicéis, millenials: Mis amigos y yo íbamos en los 70 así en el tren correo de Madrid a Coruña. Incluso yo llegaba a dormir en el portamaletas (pesaba menos, claro). Y había gente durmiendo en los retretes, que entonces no distaban tanto de los chinos. O sea, que menos humos tenemos que tener.


Gracias por vuestra atención y hasta la próxima.

miércoles, 6 de junio de 2018

Un viaje a china (2) - El Templo del Cielo

(Este entrada es continuación de:
Leyéndolas en este orden tendréis una visión completa del viaje desde el principio)

Y continuamos con el 2º dia de viaje:

Buenas noches a todos. Habíamos salido de La ciudad Prohibida para buscar nuestro autobús.
Nuestra última vista de La Ciudad Prohibida
Hay un cambio de programa, y es que iremos al Templo del Cielo antes de ir a comer, por cuestión de horario. Cosas del turismo en grupo con muchas cosas que ver y poco tiempo. Vamos a ver qué es eso. Aquí tenéis los enlaces de Google para la información inicial. Escoged.

Este vídeo da una excelente visión de cómo es la cosa y del ambiente, y no hay problema con el idioma.


Este está muy bien, explica bien las cosas y ya es difícil encontrar un vídeo en Youtube en el que el narrador no parezca tonto o engolado.


Y si queréis ver más vídeos, aquí va el enlace: Videos sobre el Templo del Cielo

Y ahora las fotos que tomamos nosotros:

Me gustaron mucho los jardines que rodean el templo, inmensos y con mucha gente haciendo TaiChi o cualquier otro tipo de ejercicio. Además, con música china ambiental.
Como en todas partes, hay que enseñar el pasaporte para sacar la entrada.
Una bonita advertencia al entrar
Majestuoso e inmenso el interior, como todo aquí. Imagino que os habrá bastado la información anterior con las descripciones y detalles del sitio.
Y escaleras, montones de escaleras. todas muy bonitas, pero está claro que no era aquello imperio para minusválidos.
Terminada esta visita ya nos vamos a comer. Sobre las comidas y los comedores, como no guardamos información día a día, haré un capítulo denominador común, así como otro sobre los WC, que también tienen su tela.

En la próxima entrada contaremos el viaje en tren hasta Xian y la previa e intensa experiencia de la estación de Pekín.

Espero que os haya gustado y os dejo con un vídeo de música china, para que la paz inunde vuestro espíritu y aprendáis cómo elegir atuendo y comportaros en veladas y saraos.


Nos reencontramos en la estación de Pekín.